Tipos de lesiones: ESGUINCE DE TOBILLO

Aviso legal: este artículo ha sido redactado por el Dr. Evan Jeffries, PT, DPT. Su contenido tiene únicamente fines informativos generales y no constituye consejo médico, diagnóstico ni tratamiento. La información no garantiza resultados concretos ni eficacia para ningún síntoma o afección en particular. Si presentas síntomas persistentes o tienes dudas sobre tu salud, consulta a un profesional sanitario cualificado.
¿Qué es un esguince de tobillo?

El esguince de tobillo es una de las lesiones deportivas más frecuentes y se produce cuando los ligamentos del tobillo se distienden o se rompen.
Suele ocurrir con movimientos bruscos de torsión o de giro del pie durante la actividad. En el esguince de tobillo clásico (tobillo bajo) puede verse afectado cualquiera de los dos lados.
La parte externa (lateral) es la zona afectada con más frecuencia y se lesiona cuando el tobillo gira hacia dentro (inversión), lo que distiende la parte externa. La zona menos habitual, la parte interna (medial) , se lesiona cuando el tobillo se vence hacia fuera (eversión) y se distiende la parte interna.
Deportes como el baloncesto y el voleibol presentan una alta probabilidad de esguince de tobillo por las exigencias propias de la disciplina. Acciones como saltar, caer y cambiar de dirección son movimientos propensos a provocarlo.
¿Por qué se produce un esguince de tobillo?

Los esguinces de tobillo son una de las lesiones más frecuentes del tren inferior en baloncesto y voleibol. Suelen producirse cuando el pie se tuerce o gira más allá de su rango normal de movimiento, lo que distiende o rompe los ligamentos que sostienen la articulación. El tobillo puede quedar muy expuesto, sobre todo si no se usa una buena tobillera de protección.
Las lesiones en baloncesto y voleibol se producen de muy distintas formas, pero en el caso de los esguinces de tobillo típicos suelen aparecer con este tipo de movimientos:
Cambios de dirección, saltos, caer sobre el pie de otro jugador, cambios bruscos de dirección
Síntomas del esguince de tobillo
Las lesiones de tobillo, y en especial los esguinces, pueden presentar multitud de síntomas:
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1. Dolor de tobillo: habitualmente en la parte externa o interna de la zona baja del tobillo
2. Dolor a la palpación: por debajo del maléolo externo o interno
3. Hinchazón: acumulación de líquido en el tobillo que puede extenderse hasta el pie y los dedos
4. Dificultad para caminar: dolor al andar que suele provocar cojera y compensaciones en la marcha
5. Hematoma: según la gravedad del esguince, puede abarcar todo el tobillo o solo una parte
6. Dolor con el movimiento: dificultad y limitación del rango de movimiento a causa del dolor
Los síntomas varían según la gravedad del esguince, que se determina mediante pruebas clínicas o resonancia magnética.
Grado I: el ligamento está distendido, no roto
Grado II: el ligamento está parcialmente roto
Grado III: el ligamento está totalmente roto
¿Cuánto tarda en curarse un esguince de tobillo?
El tiempo de curación de un esguince de tobillo varía según la gravedad, la protección del tobillo tras la lesión y lo bien que se estabilice la articulación.
Los esguinces de grado I tienen un plazo de recuperación de 1 a 2 semanas.
Los esguinces de grado II tienen un plazo de recuperación de 4 a 8 semanas.
Los esguinces de grado III suelen tener un plazo de recuperación de hasta 3 meses, salvo que se requiera cirugía, lo que lo alargaría
Hay formas de acelerar o favorecer el proceso de curación
Opciones de tratamiento para el esguince de tobillo
Los planes de tratamiento del esguince de tobillo clásico varían según la gravedad de la lesión. La fisioterapia plantea distintas fases de tratamiento según las fases de cicatrización: fase aguda (inmediatamente después), fase posinflamatoria y fase de vuelta a la competición. El protocolo de tratamiento suele centrarse en estas tres áreas.
1. Fase aguda: P.O.L.I.C.E. (protección, carga óptima, hielo, compresión y elevación)

- Protección: subraya la importancia de evitar daños adicionales en el tejido (uso de muletas, tobilleras, etc.)
- Carga óptima: la cantidad justa de actividad para ayudar a controlar el edema
- Hielo, compresión y elevación: es la parte clásica de la rehabilitación para reducir la inflamación y acelerar la curación. La compresión y la elevación favorecen el flujo sanguíneo.
Una de las medidas más importantes para favorecer la curación es reducir pronto el dolor y la inflamación. Usar una sujeción o un estabilizador de tobillo, como una tobillera, ayuda a proteger la zona y a controlar la inflamación. Los ejercicios precoces que promueven el movimiento y una carga óptima también favorecen la curación en este periodo.
2. Fase posinflamatoria: ejercicios de movilidad y fuerza
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Cuando el dolor del tobillo ha disminuido y la articulación está lista para aceptar carga, los ejercicios de equilibrio, estabilidad y propiocepción ayudan a recuperar el rango de movimiento y la fuerza.
3. Ejercicios funcionales específicos del deporte
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Cuando el tobillo está sin dolor y no ha habido retrocesos en la recuperación, es el momento de empezar a entrenar para tu deporte y volver tras la lesión.
PT, DPT, MS
Evan Jeffries
EVAN JEFFRIES es fisioterapeuta y doctor en Fisioterapia (DPT) por la University of St. Augustine for Health Sciences. Cuenta con amplios conocimientos del sistema musculoesquelético y ha tratado numerosas afecciones ortopédicas con un enfoque proactivo de la salud y el estilo de vida.
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