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Blog: Dolor de rodilla después de los 40: lo que todo corredor debería saber

Aviso legal: este artículo ha sido redactado por el Dr. Evan Jeffries, PT, DPT. Su contenido se ofrece únicamente con fines informativos generales y no constituye asesoramiento médico, diagnóstico ni tratamiento. La información no garantiza resultados concretos ni eficacia para ningún síntoma o afección en particular. Si presentas síntomas persistentes o tienes dudas sobre tu salud, consulta a un profesional sanitario cualificado.

Correr es una pasión para toda la vida para muchas personas y es algo que cualquiera puede hacer, lo que lo convierte en una opción de ejercicio atractiva. Sin embargo, al pasar de los 40 puedes notar que tus rodillas ya no perdonan como antes. Seas un maratoniano experimentado o un corredor ocasional, entender por qué aparece el dolor de rodilla y cómo manejarlo puede mantenerte en marcha muchos años.

¿Por qué aparece el dolor de rodilla después de los 40?

Con la edad, las estructuras de nuestras rodillas, como el cartílago, los tendones y los ligamentos, sufren un desgaste progresivo. Los años de impacto, el movimiento repetitivo y alguna lesión puntual se acumulan y aceleran la degeneración. En los corredores, el 70 % de las lesiones que se producen están a la altura de la rodilla o por debajo.¹

Principales causas del dolor de rodilla en corredores mayores de 40

1. Artrosis

Es la causa más frecuente. La artrosis se produce cuando el cartílago que amortigua la articulación de la rodilla se desgasta con el tiempo, lo que provoca rigidez, hinchazón y dolor durante o después de correr.

2. Rodilla del corredor (síndrome de dolor patelofemoral)

Caracterizada por un dolor sordo alrededor de la rótula, la rodilla del corredor suele agravarse al subir o bajar escaleras, al ponerse en cuclillas o al estar sentado mucho tiempo. Los desequilibrios musculares, una mecánica de carrera deficiente y el sobreuso pueden contribuir.

3. Síndrome de la cintilla iliotibial

La cintilla iliotibial recorre la cara externa del muslo desde la cadera hasta la rodilla. La tensión y la fricción contra la rodilla pueden desencadenar un dolor agudo y quemante, especialmente después de salidas largas.
Más información sobre el síndrome de la cintilla iliotibial

4. Rotura de menisco

El menisco es un cartílago en forma de C que ayuda a absorber el impacto en la rodilla. Las roturas pueden producirse de forma progresiva con el tiempo o de golpe con movimientos de torsión. Entre los síntomas están el bloqueo, los chasquidos o la sensación de fallo de la rodilla.

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Cómo pueden ayudar los soportes de rodilla

Los soportes de rodilla pueden ser herramientas valiosas para reducir el dolor, mejorar la estabilidad y prevenir daños mayores. Según la situación, una rodillera o un manguito de compresión pueden:

• Aportar compresión: reduce la hinchazón y favorece la circulación.

• Mejorar la alineación: ayuda a guiar la rótula o a apoyar la mecánica articular.

• Ofrecer estabilidad: limita el movimiento excesivo que puede agravar la lesión.

• Dar confianza: aporta la seguridad de que tu rodilla está sujeta durante la actividad.

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Rodilleras Zamst recomendadas para corredores

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Las rodilleras tienen formas, niveles de sujeción y tallas distintos según la necesidad de cada persona. Zamst cuenta con una amplia gama de rodilleras para corredores que ayudan a afrontar el dolor de rodilla en general, con la EK-3, la EK-5, la Filmista Knee y la RK-1 Plus, específica para la rodilla del corredor.

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¿Cuándo deberías plantearte un soporte de rodilla?

No todos los corredores necesitan un soporte, pero deberías plantearte llevar una rodillera si:

  • Notas inestabilidad, fallos o bloqueos en la rodilla.
  • La hinchazón y el dolor interfieren en tu entrenamiento.
  • Te estás recuperando de una lesión o una cirugía.
  • Tienes un diagnóstico conocido como artrosis o rotura de menisco.
  • El dolor aumenta en salidas largas o con cuestas.

Recuerda que los soportes de rodilla son parte de una estrategia más amplia. Combinar el uso de soportes con el entrenamiento de fuerza, el trabajo de flexibilidad, el entrenamiento cruzado y un calzado adecuado te ayudará a correr más fuerte y con más seguridad. Si el dolor persiste o empeora, consulta a un profesional sanitario para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento.

Cumplir 40 no significa que tengas que colgar las zapatillas. Con el conocimiento adecuado y unos cuidados proactivos, incluido el uso estratégico de soportes de rodilla, puedes proteger tus rodillas y disfrutar de los kilómetros que te quedan por delante.

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SOBRE EL AUTOR
EVAN JEFFRIES es fisioterapeuta con un Doctorado en Fisioterapia (DPT) por la University of St. Augustine for Health Sciences. Es también propietario de Evolving Motion Physical Therapy, posee amplios conocimientos del sistema musculoesquelético y ha tratado numerosas afecciones ortopédicas aportando un enfoque proactivo de la salud y el estilo de vida.

Referencia:
¹. Francis P, Whatman C, Sheerin K, Hume P, Johnson MI. The Proportion of Lower Limb Running Injuries by Gender, Anatomical Location and Specific Pathology: A Systematic Review. J Sports Sci Med. 2019 Feb 11;18(1):21-31. PMID: 30787648; PMCID: PMC6370968.

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